Tu portal sobre Análisis de conducta, conductismo e interconductismo Última actualización: 28/11/2001
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LA POLEMICA ...LA NARANJA MECÁNICA

naranja mecánica(descargar Naranja Mecánica)

El 11 de octubre se publicó un correo en la lista de "Análsis de Conducta" que decía lo siguiente:

El sábado leí este artículo en EL PAIS:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Extranos/frutos/tiempo/elpepiopi/20091024elpepiopi_11/Tes
Comparto con el autor su fascinación ante la película en concreto y ante la obra de Kubrick en general. Comparto muchas de las afirmaciones que allí se hacen. Pero....como siempre "el conductismo" se presenta como una ideología peligrosa, dictatorial, tiránica. El autor parece olvidar que las benditas criaturas violentas, sexistas, acosadoras y machistas de hoy fueron educados en un marco (la LOGSE) muy poco conductual...(es más "anticonductista" lo llamaría yo).

Recogiendo el guante, se envió se envió esta carta al País:

LAS NARANJAS MECÁNICAS DEPENDEN DE LA COSECHA (o el miedo al estudio científico del comportamiento humano)

Luis Valero Aguayo luis@conducta.org

Al hilo del aniversario de la película de Stanley Kubrick “La naranja mecánica” aparecía en el diario El Pais un artículo de opinión “Extraños frutos del tiempo” firmado por José Luis Pardo (24-10-2009), al que felicitamos, pero que contiene algunas malinterpretaciones sobre un tema en el queremos hacer algunas puntualizaciones y reflexiones desde lo que hoy sabemos sobre el comportamiento humano.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Extranos/frutos/tiempo/elpepiopi/20091024elpepiopi_11/Tes

Ya entrados en el siglo XXI parece que nada ha cambiado en el comportamiento individual y social desde hace muchos siglos. Nos vanagloriamos de los avances en medicina, en el control del átomo, los conocimientos sobre el universo y las nuevas tecnologías que permiten un mundo globalizado. Alguien ha dicho que si todo ese esfuerzo tecnológico se hubiese vertido sobre el estudio del ser humano como tal, sobre sus relaciones con los demás, quizás se hubiese acabado ya con la violencia y destrucción de las guerras, el hambre de más de un tercio de la población, de las diferencias y odios entre los grupos sociales, extendiendo la cultura y el saber a todo el planeta. Quizás alguna parte de la culpa de no encontrar soluciones a esos grandes problemas provenga de dónde se buscan esas soluciones. Desde los grandes profesionales llamados “forjadores de opinión” hasta los políticos (y también desde la perspectiva de muchos psicólogos/as) se apela a la buena voluntad, al entendimiento y al diálogo, al razonamiento y sentido común, a la solidaridad, a la concienciación, al buen corazón, etc., para intentar poner remedio de estos problemas del ser humano. Y así nos va.

La Psicología científica, y dentro de ella el “conductismo” (hoy conocido más como análisis de conducta), dispone ya de alguna información y algunos principios científicos bien asentados sobre las variables que producen, cambian o modifican el comportamiento humano. Sin embargo, esos principios ponen el énfasis en que las causas están “fuera”, no tanto en el psiquismo y mente del individuo, sino en el ambiente social y aprendizaje que produce ese “mundo psíquico” cuando ya se es adulto. Aquí es donde entra en escena ese miedo ancestral a perder el punto de referencia que siempre hemos conocido, a dejar de considerarnos a nosotros mismos como centro del mundo. Aceptar un punto de vista más relativista, más relacional, más conductual en suma, supone asumir que no “causamos” las cosas, que somos producto de ellas y que interaccionamos con ellas con mejores o peores resultados.

Desde que la Ciencia (con mayúsculas) ideó el método científico y experimental se han ido derribando grandes ideas sobre el mundo que nos rodea: no somos el centro del sistema planetario, ni siquiera de la galaxia, ni menos aún del universo, pero es que tampoco somos seres biológicos especiales, hemos evolucionado desde otras formas biológicas a lo largo de millones de años y nuestros genes se parecen más a los primates de lo que algunos desearían. Pero aún nos queda otra gran idea antropomorfa, y es que nuestra psique es la causa y motivo de lo que hacemos, es el centro productor de lo que decimos, hacemos, sentimos o pensamos. En el momento en que comencemos a considerar seriamente que nuestra psique y lo que hacemos es producto de lo que vivimos y cómo vivimos, quizás comencemos a avanzar hacia un estudio científico del ser humano al completo, y quizás (sólo quizás) comencemos también a avanzar en la solución de muchos de estos problemas humanos relacionales o sociales.

Volviendo sobre el mensaje profundo de la “naranja mecánica”, parece como si la violencia extrema y gratuita de los protagonistas viniese de dentro, y por muchos tratamientos de modificación de conducta que se intenten (que por cierto en la película sólo es un tipo de tratamiento de los años 60) esa violencia intrínseca no se puede cambiar. El planteamiento y reflexión que exponemos aquí es mirar hacia las posibles causas de esa extrema violencia. Así, quizás (y sólo quizás) considerar la crianza de ese Alex solo, prácticamente desatendido de una madre soltera, sin aprendizaje sobre lo que está bien o mal en un entorno social, en un barrio marginal de Londres, con unos amigos también hiperviolentos, sin ninguna perspectiva de futuro de vida, sin objetivos personales o laborales, con todas las necesidades cubiertas incluso con lujos de superequipos musicales, y con un reforzador (que llamaríamos los conductistas) muy fuerte como es el poder sobre otros. En esas condiciones, lo difícil es que el joven sea abogado, ingeniero o médico, a lo sumo futbolista. Las “naranjas mecánicas” no dependen de su fuerza interior, sino del árbol que las produce, de los nutrientes en el terreno que las alimentan, y las condiciones de lluvia, sol y viento durante el año de la cosecha.

Debe ser un serio motivo de reflexión para políticos y “formadores de opinión” que la situación actual de muchos jóvenes, de familias desestructuradas, en barrios marginales, con diversión fácil con drogas, sin ningún objetivo por delante sólo la cola del paro, sin formación alguna porque han abandonado la secundaria, con todas los caprichos tecnológicos a su alcance, sin obligación personal o familiar diaria alguna, con un gran reforzador (mostrar a los demás sus hazañas nocturnas en youtube), y con unos modelos sociales donde prima la corrupción, el dinero fácil, el chismorreo, o la agresión verbal y física en la mayoría de los prime-time de televisión… son todos ellos factores causales para esa violencia juvenil. Como analista de conducta puedo predecir y predigo (ojala me equivocase) que durante los próximos cinco años esa violencia va a aumentar y de manera exagerada. Desde luego, un análisis científico del comportamiento no propone el castigo como solución, con más prohibiciones, más policía, más correccionales... La solución está en mejorar esas otras condiciones sociales que se están dando ahora mismo y que todavía estamos a tiempo de cambiar. Si queremos buenas “naranjas mecánicas” deberemos preparar las condiciones de la cosecha.

A raíz de esta carta continuaron surgiendo diferentes comentarios dentro de la lista de discusión "Análisis de Conducta", coordinada por Luis valero; algunos de ellos los copiamos a continuación ya que enriquecen la polémica y el debate:

Comentarista 1 (mensaje publicado 29/10/2009): Me parece muy acertada tu reflexión. En nuestro grupo de trabajo llevamos varios años realizando cursos sobre psicología y cine en los que una de las conferencias más controvertidas es la de La naranja mecánica. Si alguien está interesado, en el libro editado por la UNED Psicología y cine: vidas cruzadas, de 2005 tenemos un capítulo dedicado al tema.


Comentarista 2 (mensajes publicado 29/10/2009): mensaje 1: ¿Es el conductismo realmente una "una ideología peligrosa,  dictatorial y tiránica"? ¿O lo que es evidentemente peligroso, dictatorial y tiránico no es otra cosa que el sistema político que acusa al conductismo con tales calificativos?. ¿Es la física tiránica, peligrosa y dictatorial porque de ella se deduce la energía nuclear?. ¿O son los sistemas sociopolíticos los que utilizan una teoría científica para producir tiranía, peligro y dictadura.

Mensaje 2: Yo creo que no hay nada más conductual que LOGSE. Sólo hay que analizar las contingencias de refuerzo en las que se desarrollan los repertorios comportamentales de "las benditas criaturas violentas, sexistas, acosadoras y machistas de hoy". Lo "anticonductista" también es una forma de comportarse, igualmente susceptible de análisis. Lo importante, creo, no es lo moralista de los calificativos, sino la epistemología  de base.

Comentarista 3 (mensaje publicado 02/11/2009): No creo que merezca la pena responder al guante que se plantea. Hay una cantidad tan enorme de imprecisiones en todo lo que está diciendo que no se puede discutir de manera racional con esa persona. Lo que habría que preguntarle es qué le han dicho en Filosofía que ha hecho que desconfíe tanto y desprecie de ese modo a la Psicología. Mi pregunta sería si será un sentimiento general de los filósofos o sólo lamentables casos aislados como el que se presenta.

Comentarista 4 (mensaje publicado 03/11/2009): a ver, siempre conozco la película como una crítica al conductismo, y así sería identificada la película. De hecho argumenta que la idea parte de la novela en que el autor hace una crítica al conductismo, es lo que tengo entendido, y Kubrick hace eco de esa crítica. Al igual que la idea de que la psicología es científica o no, desde los años setenta (constructivismo, postmodernismo) ha habido un amplio trabajo "demostrando" que de científico nada, no hay eso tan objetivo o separación radical objeto sujeto (leer a T. Ibañez por ejemplo)... en cuanto al fascismo, por ejemplo es curioso que en el franquismo por ejemplo el psicoanálisis freudiano o lacaniano no se enseñe en las facultades mientras que la psicología conductista era muy divulgado, algo tendría que ver con el fascismo es lo que el autor del artículo señala...

Luis Valero (mensaje publicado 03/11/2009) en respuesta al comentarista 4: Por un lado, si algo caracteriza el "conductismo" y toda la investigación y aplicaciones del Análisis de Conducta es pretender un estudio científico (experimental) sobre el comportamiento; y si algo ha demostrado es que se puede hacer. Precisamente si se considera que el objeto de estudio de la Psicologia es la "mente" es cuando no se puede hacer ciencia, de ahi que desde el inicio de la palabra "conductismo" gracias a la definicion de Watson es que el objeto de estudio ha de ser la "conducta". Y por otro (pues repites un error que aparece en el articulo original de Jose Luis Pardo), el conductismo no comenzo a enseñanrse en las facultades españolas hasta mediados-finales de los años 70, es decir, ya en la muerte de Franco y la Transicion. Precisamente se veia como una alternativa cientifica a la filosofia y esoterismo imperante en aquellos años en muchas universidades españolas. Por el contrario, toda la formacion en "tiempos franquistas" era filosofica, religiosa y psicoanalista. Te lo puedo asegurar personalmente que me lei las obras completas de Freud en aquellos años. Todos los libros escritos y traducidos sobre la modificacion de conducta son de finales de los 70 y de los 80. Por ultimo, una segerencia como analista de conducta. Si se ve bien la pelicula de Kubrick es dentro de ella donde se practica una propia sensibilizacion al espectador, en los ensayos de condicionamiento aversivo con los ojos del protagonista sujetos con aparatos. Despues de una escena asi es dificil que algun espectador dude de la "maldad" del modificador de conducta. ¿A alguien se le ha ocurrido poner como ejemplo de modificacion de conducta la pelicula "Rebelion en las aulas"?. Pues lo es, y muy conductista.

Comentarista 5 (mensaje publicado 05/11/2009): El debate en torno a la Naranja Mecánica me ha parecido fructífero, yo soy una psicóloga cubana, recién graduada de la Universidad de La Habana y de hecho soy profesora hoy de la Facultad de Psicología e imparto junto a una gran equipo la asignatura de Psicología de la Personalidad. De hecho, estoy encantada con este tema porque al hacer un recorrido por las diferentes escuelas de la Psicología siempre para hablar del Conductismo utilizo la Naranja Mecánica que para mí es un referente ESENCIAL  para abordar el estudio de esta escuela. Personalemtne he visto la película MUCHAS MUCHAS  veces y hoy puedo decir que no la considero del todo una "crítica al conductismo". La puesta en "escena" al ser bien analizada deja  coberturas para hablar de lo positivo y la funcionalidad real del conductismo. Skinner dijo que: Los reforzadores para que funiconaran en tanto tales tenían que ser significativos para los sujetos, y que incluso los sentimientos podían entendidos en el conductismo como reforzadores también". De manera que la música de Berhoven tenía para el protagonista la condición de ser estímulo significativo reforxador de la violencia y ese puede ser considerado enotnces un error cometidos por los "investigadores" en la película, que al no tener en cuenta las peculiaridades del caso empelearon un reforzados ineficiente. De manera que no es problema de "conductismo", no es ineficiencia del enfoque, sino prceisamente tenemos la cobertura que el fracaso del  tratamiento estuvo dada por un mal manejo de las propias concepciones teóricas. Por ahí va mi análisis y de esta forma tratamos el tema en clase, lo cual convierte a la película en un material profundo, científico, que permite polemizar. Esa es mi postura respecto al debate.

Luis Valero (mensaje publicado 04/11/2009) en respuesta al comentarista 5: El análisis del tratamiento que aparece en la película de la naranja mecánica es como un condicionamiento clásico, donde utilizan el fármaco como EI que produce vómitos y malestar fuerte (seria la RI), simultáneamente al efecto de ese fármaco exponen al protagonista a imágenes violentas en cine (y le ponen ese aparataje para que no cierre los ojos, no tiene otro cometido). De esta forma, se supone que las imágenes y comienzo de acciones violentas funcionaria como EC que provocarían de inmediato RC de vómitos y malestar, como así ocurre en los días posteriores. Y también todos los estímulos asociados al mismo tiempo con ese EI funcionarán también como EC, en este caso la música de Beethoven. Como todo analista debería saber, si no se producen más ensayos de condicionamiento posteriores o intermitentes, y el individuo se ve expuesto a imágenes y acciones de violencia que producen sus RC de vómitos correspondientes, en días sucesivos (como aparece en la película) se va produciendo una extinción, es decir, aparición de diversos espisodios de EC sin que haya EI, con lo que finalmente acaban disminuyendo las RC, y desaparece el efecto del condicionamiento. No hay una evitación posterior de acciones violentas, que hubiera mantenido el condicionamiento por reforzamiento negativo más a largo plazo, por lo que hay extinción y todo sigue como estaba. El fracaso del tratamiento no es tal, si se conocen los principios de AF. Por otro lado, lo que sí provoca es una sensibilización en el espectador al observar el aparataje de los ojos abiertos, si no recordad tambien la película "el perro andaluz".

Comentarista 6 (mensaje publicado 04/11/2009): Me permito puntualizar lo siguiente con relación a la Naranja Mecánica:
1. Se trata de película de ficción. Si está bien o está mal, es cuestión de gustos.
2. Hace muchos años que he ido viendo esta película con mis estudiantes en la Carrera de Psicología. ¿Por qué? Porque tuve siempre la impresión de que la trama es un ejemplo interesante de lo que sería un condicionamiento en los términos de Pavlov: un estímulo incondicionado (producido por la sustancia química que le es inyectada a Alex) se relaciona con estímulos inicialmente neutros (estímulos sexuales, de violencia y la 9na. sinfonía de Beethoven). El resultado es que esos estímulos son capaces de generar la conducta de indisposición grave que se presenta en Alex. La escena final, cuando el protagonista vuelve a ser lo que fue al inicio de la película, no me parece que sea una muestra del fracaso conductista, sino una consecuencia del traumatismo encefálico producido por la caída y que logra que las conexiones neuronales (establecidas por el condicionamiento) vuelvan a su estado inicial.
3. Si tuviéramos que valorar las explicaciones científicas con el modelo del análisis propuesto por el autor del comentario de El País, a partir de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, tendríamos que concluir que la energía atómica es totalmente negativa y es un fracaso, incluyendo, por tanto, los trabajos de Eistein y otros físicos. Nos olvidamos que las cosas no son buenas o malas en sí mismas, sino que depende del uso que se haga, pues gracias a la energía atómica hoy hay gente que vive con ella y por ella.
4. El resto de la película, con sus connotaciones sociales, culturales y políticas también es digna de análisis y de debate. En resumen la película es excelente.
5. No veo, por lo tanto, que sea una demostración como dice el artículo del periódico el país,
6. Sobre la llamada “terapia aversiva”, se ha tratado de hacer “lavados cerebrales” con la terapia del shock a partir de Ewen Cameron, que, desde mi punto de vista, no es conductismo clásico, ni conductismo skinneriano, ni neoconductismo. Es, simplemente una barbaridad. Quienes han estudiado esos procedimientos, afirman, que no son viables por las connotaciones morales que tiene y porque el funcionamiento neuronal no lo permite. Esta terapia se ha pretendido llevar a los planos políticos y económicos, a través de los estudios de Milton Friedman (léase La Doctrina del Shock de Naomi Klein), lo cual es otra barbaridad.
7. Me parece que todos debiéramos releer la obra de Skinner: Más Allá de la Libertad y la Dignidad , y ver la connotaciones que la interpretación conductista tiene respecto a la temática moral.

Respuesta del Comentarista 2 al 6 (mensaje publicado 04/11/2009): En tu punto 1 no tengo observaciones de importancia, salvo la de que detrás de cada "gusto" existen motivaciones de diversa índole y esta no es la oportunidad de analizarlas.
El punto 2 creo que enfatiza demasiado el enfoque hacia el conductismo clásico, a veces llamado "pavloviano". También pienso que las implicaciones operantes tienen relevancia inobjetable. Por otra parte, no tenemos evidencias clínicas  neurofisiopatológicas de que la conducta de Alex cuando  "vuelve a ser lo que fue al inicio de la película" se debió a "una consecuencia del traumatismo encefálico producido por la caída y que logra que las conexiones neuronales (establecidas por el condicionamiento) vuelvan a su estado inicial". ¿De dónde sacaste eso colega? Ni siquiera una simple radiografía cerebral aparece en el filme... Lo que sí hemos visto es el CAMBIO DE AMBIENTE operando en Alex (y viceversa): una cosa es Alex durante el tratamiento y otra es Alex fuera de tales contingencias, cuando regresa al medio que va a seguir reforzando sus disrupciones y demás "alteraciones". El fracaso no es del conductismo, sino de la pésima disposición de las prerrogativas terapéuticas, no le enseñaron a Alex procesos como generalización a otros contextos o modelamiento, por ejemplo.

Respuesta del comentarista 5 al 2 (mensaje publicado 05/11/2009): Las relfexiones me parecen muy  prudentes. Tenemos que ser objetivos en los análisis y no hacer suposiciones sobre cosas que ni siquiera la película nos muestra. Igual sería interesante hablar de otros temas a lo interno de la película, como la violencia generaliza, que creo es un purno vital que se toca en la respuesta de los amigos del protagonista y el proio viejito al que este hizo daño y mató a su esposa. Lo sienot como un llamado a aquel ref´ran antiguo que dice: violencia engendra violencia. ¿Cuál es nuestro punto de vista como conductistas?

Comentarista 7 (mensaje publicado 05/11/2009): Coincido con aquellos cuyo análisis se base en la premisa que estamos ante dos objetos artísticos, cada uno con su respectivo lenguaje: el literario y el cinematográfico. Como tales cada uno nos abre a un sinfín de evocaciones y resonancias personales y sociales que se van eriqueciendo con el correr de los encuentros con la obra. Ante el film, siempre he reflexionado no tanto sobre los procedimientos empleados para erradicar el mal como emergente social, sino más bien en los referentes políticos y sociales,  y los verdaderos intereses que los mueven a proceder de tal o cual forma. Y en ese sentido, las obras gozan de plena viencia.

Comentarista 8 "iniciador de la polémica" (mensaje publicado 05/11/2009): Abundando en lo que dice Luis, el conductismo como tal nunca fue divulgado en las aulas del franquismo, entre otras cosas porque en dichas aulas no existió la enseñanza de la Psicología hasta los años setenta. A mí me tocó estudiar psicología en la primera mitad de esa época (en las postrimerías del franquismo) y la verdad es que no había ningún conductista entre el profesorado , aunque algunos presumían (entonces) de ello. Así se ha dicho que José Luis Pinillos o Yela fueron conductistas, lo que resulta sencillamente alucinante. La verdad es que en aquella época, y aún hoy, se confundía cualquier intento de hacer una psicología científica, experimental, medible y objetiva con el conductismo. Y no todos los que están en esa empresa son conductistas. Ni son todos los que están ni están todos los que son. Algunos estudiantes de aquella época no nos conformamos con la doctrina izquierdista “políticamente correcta” de entonces que era suponer, porque así lo decían nuestros mayores de la intelectualidad francesa, que la obra de Skinner era la obra de un fascista. Para comprobarlo algunos militábamos de día en el partido comunista de España (clandestino y perseguido, pero que constituía la única oposición visible al fascismo de entonces) mientras leíamos “más allá de la libertad y la dignidad” por las noches. Y fue ese libro el que a mí me hizo irreversiblemente conductista. Como comunista duré menos: la práctica política ajena a la autocrítica de los que así nos llamábamos, me fue desencantando muy rápidamente, y al llegar la democracia dejé de serlo. Entonces algunos supimos que Skinner, ese señor tan de derechas, afirmaba que no era creyente porque, como Darwin, nunca tuvo constatación del hecho de la existencia de ese señor (recordad que este Skinner era americano, y en esa tierra se toman a Dios muy en serio) .  Tambien supimos más tarde que el FBI estuvo espiando sus acciones para ver si era o no un “buen americano” porque gente tan derechosa como Spiro Agnew (vicepresidente con Richard Nixon) había denostado su teoría como “intrínsecamente perversa”….etc…etc…Puedo asegurarte que los primeros conductistas que hubo en este país (mi recuerdo emocionado a Ramón Bayés) fuimos todo menos gente franquista o de derechas. Algunos seguiremos, desde nuestras convicciones racionales conductistas, dando la lata a la izquierda light de hoy y a la derecha fascistocorrupta de siempre. Eso si, tratando de modificar sus conductas con cantidades ingentes de reforzamiento positivo…que lo cortés no quita lo valiente.

Respuesta del comentarista 2 al 5 (mensaje publicado 06/11/2009): Es lo que nos diferencia, elementalmente, a los analistas conductuales de los que hacen otros tipos de "psicologías": la objetividad y el escaso margen a las suposiciones y a las conjeturas sin base metodológica. En ciencia toda inferencia es válida mientras sea congruente con los datos sólidamente establecidos para el análisis. Por ejemplo yo preguntaría: ¿cómo, cuándo y dónde observó alguien las conexiones neuronales de Alex regresando a su "sitio original"? ¿bajo cuáles esquemas de investigación?.
Lo que sí podrían establecerse, y con todas las precauciones del caso, son relaciones funcionales entre algunas formas conductuales del repertorio de Alex y muchas características del medio (social, físico e intrapersonal) presuntamente vinculadas a tal repertorio.
En este contexto, para el conductista las conexiones neuronales que van a algún lado suena más a otra metáfora pseudoexplicativa (como la "mente" o los "aparatos cognoscitivos") que a una posible hipótesis a considerar.

Respuesta del comentarista 6 (mensjae publicado 06/11/2009): Creo conveniente recordarles que los puntos de vista emitidos son en torno a "una película", no a situaciones reales de la vida y menos todavía de la experimentación científica basada en análisis de rigurosidad metodológica. Ahora bien, cuando yo afirmo que Alex sufre una traumatismo encefálico producido por una caída es porque eso presenta la película: el protagonista en una cama de hospital, vendado de cabeza a pies (buen porrazo el que se dio cayéndose desde el cuarto en el que estaba encerrado padeciendo por influjo de la Novena de Beethoven). ¿Qué explicación (para la película - salvo que sea sólo la imaginación de Burgess y de Kubrick - y entonces ahí lo dejamos- ) puede haber para que el protagonista vuelva a tener la mirada y la sonrisa que lo caracteriza  hasta antes del condicionamiento? Descondicionamiento no hubo porque el suceso se produjo de un día para otro, pero la conducta condicionada desaparece. Extinción operante tampoco, porque el esquema es de condicionamiento Pavloviano en su forma más clásica. Entonces ¿qué? Cuando yo afirmo, para la película, que las conexiones neuronales vuelvan a su estado incial, es porque me parece y lo digo sólo yo, que es una  explicación posible sin que sea la verdad absoluta y esta afirmación no tiene nada que ver con "la mente" ni con las "estructuras cognitivas". Pero tendrán que convenir que el funcionamiento neurológico es fundamental para explicar la conducta; sin esas conexiones neuronales...  sí que nos vamos de cabeza a la mente... (En una oportunidad, Santiago Benjumea y/o Luis Valero, me dijeron , a través de este mismo medio, que lo biológico y lo ambiental son para la conducta como  la longitud y el paralelo para la unbicación de un determinado lugar de la tierra). Obviamente que nadie observó las conexiones de Alex, porque es película, pero, es bueno también recordar que ahora se puede hacer seguimiento - en alguna medida - de lo que pasa en las distintas partes del cerebro, a través de la Tomografía a Emisión de Positrones (Larry Squire 2002;  Ricardo Castañón 2008). Dicho sintéticamente, no me parece tan descabellado el que yo haya afirmado lo que señalé.

Respuesta del comentarista 2 al 6 (mensaje publicado 07/11/2009): Nadie niega la existencia del aparato neuronal con todas sus estructuras funcionando cuando ocurre un comportamiento. El asunto es que se trate a este conjunto de estructuras como causa de la conducta, ignorando la ontogenia y la filogenia ambiental de la misma. Mediación no es causación. Mientras Alex está pateando a alguien quizás sus conexiones neuronales están en un estado "alterado" o algo parecido; pero esto no explica tal comportamiento solo enfatiza lo que hacen algunas estructuras mientras tal comportamiento ocurre. Porque también habría que darle "status" causal, por ejemplo, a la glándula suparrenal de Alex que puede ser que esté segregando cantidades "alteradas" de cortisol y adrenalina en tales circunstancias. Amén de otras tantas estructuras orgánicas implicadas en la condición de "agresividad" o "psicopatía".

Comentarista 9 (mensaje publicado 09/11/2009): Parece que la naranja tiene algo más que vitamina "C". El intercambio me parece interesantísimo, sobre todo las advertencias que hace el camarada Eduardo Flores en cuanto a conexiones invisibles. Ayer en el templo tuve la oportunidad de presenciar la versión cristiana de la Naranja: una vez más un ser humano es torturado en esa "máquina" que llamamos la Cruz, en un rito-programa relativamente efectivo que en nada se diferencia del sistemita "denunciado" en la Naranja. Terminamos bebiéndonos la sangre y comiéndonos la carne del millones de veces torturado.
Ojo: dos ambientes, el de la película y el del contexto sociohistórico real en el que el izquierdoso de Kubrick se suma al coro de denuncias sobre las tenebrosas manipulaciones de la "racionalidad" (discurso) burguesa de la época. El control aversivo (muy actual, por cierto) hábilmente utilizado por el cineasta para provocar generalizaciones en contra del sistema capitalista, sin apelar a consideraciones no utilitaristas y de carácter científico que reivindicarían al conductismo. Este condicionamiento es tan efectivo, que la peliculita es eventualmente y reiteradamente desempolvada por el puritanismo burgués.

Comentarista 2 al 9 (mensaje publicado 10/11/2009): Sí, hay algo más que vitamina "C" y lecciones de condicionamiento en la película de Kubrick. El método y las técnicas de Ludovico (como son denominadas en el filme) pueden ser generalizados a otros contextos de la "vida real" y no son muy diferentes de las que encontramos en diversos mitos, ritos y "costumbres" antiguas y actuales de nuestra civilización. El acto antropofágico y vampiresco de la misa católica, así como la fijación (refuerzo) en el símbolo de la cruz (como instrumento "terapéutico") no es más que otro ejemplo; parece que el dogma de la transubstanciación asociado al sufrimiento extremo surten efectos nada despreciables en el control ideológico de millones de personas.  El control aversivo siempre ha tenido capital importancia en el manejo de masas y élites.

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